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Catequesis

Reflexión en Jornada de integración 2013Brindar a los alumnos una sólida formación religiosa es lo que distingue y caracteriza a nuestro Colegio. Esta formación atraviesa transversalmente todas las dimensiones de nuestro Proyecto Educativo.

Entendemos que ser cristianos nos exige hacer fructificar nuestros talentos. Esta es la razón por la cual buscamos siempre mejorar la puesta en práctica de nuestro Proyecto Educativo. Cuanto más preparados estemos como docentes y cuánto mejor eduquemos integralmente a nuestros alumnos, podremos ser mejores instrumentos de la gracia de Dios y así instaurar el Reino de Dios en los ambientes que nos toca vivir.

Los padres, primeros educadores de la fe de sus hijos, acompañan y apoyan nuestro proyecto formativo. Es importante para nosotros brindarles ocasiones para crecer en la fe y formación cristiana.

  • Pastoral Educativa

Nuestra Comunidad Educativa es una comunidad viva animada por el Espíritu de Cristo. Como “Casa y Escuela de Comunión” queremos ante todo, cultivar la unión con Dios y responder a nuestra común vocación a la santidad. Por esto somos una comunidad orante, una comunidad que se alimenta de la Eucaristía y que profundiza su fe con una vida sacramental intensa.

Nuestra Pastoral Educativa busca unificar y organizar todos los elementos tendientes a alcanzar el fin de la formación religiosa.

La oración de la mañana nos une cada día. En ella ofrecemos a Dios nuestro ser, nuestras palabras y pensamientos y afianzamos el hábito de la oración diaria y frecuente.

La liturgia nos anima a celebrar la fe y a comprender que nuestra misma vida es una liturgia viva por la que damos alabanza al Padre: en la Misa nos unimos al Misterio Pascual de Cristo; es signo expresivo de nuestra comunión con Dios y entre nosotros. Por esto la preparamos con cuidado y alentamos una participación consciente y activa en este Santo Misterio. La frecuente recepción del Sacramento de la Reconciliación nos da la oportunidad de un encuentro con Jesús Misericordioso en la Iglesia y nos reconcilia con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Las jornadas, convivencias y retiros espirituales, son tiempos intensos de oración y reflexión que nos ayudan a profundizar nuestra vida cristiana.

Las distintas actividades apostólicas y misioneras que se realizan a lo largo del año surgen de la necesidad de compartir el don recibido ya que todos somos llamados a evangelizar y además porque somos conscientes de que  “la fe se robustece dándola”, (Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, Pablo VI).

En la catequesis se realiza de forma sistemática la formación en la fe. Ella se ordena a afianzar la vida cristiana que, como Comunidad Educativa Católica, estamos llamados a transmitir.

  • Naturaleza y fin de la Catequesis

« El fin de la catequesis es poner a los alumnos en comunión, en intimidad con Jesucristo ».  A partir de la conversión « inicial » de una persona al Señor, suscitada por el Espíritu Santo mediante el primer anuncio, la catequesis es un itinerario formativo que se propone fundamentar y hacer madurar esta primera adhesión. (Directorio General para la Catequesis, 80)

  • El lugar de la Catequesis dentro del Proyecto Educativo

La formación religiosa de los alumnos no es incumbencia exclusiva de la catequesis. El Proyecto Educativo en su conjunto asegura que la acción de cada educador sea coherente con un estilo cristiano de pensamiento y de vida, generando así  un clima institucional que potencia la calidad de la misma catequesis, de la Pastoral Educativa en su conjunto y del proceso educativo en todas sus dimensiones.

La Educación de la fe encuentra en la enseñanza de la Catequesis un lugar privilegiado que se debe atender con esmero.

La catequesis es:

    • Acción eclesial: La Iglesia,  que es Madre y Maestra, continúa a través de la catequesis, la misión de Jesucristo bajo la guía del  Espíritu Santo.
    •  Cristocéntrica: La catequesis se configura como itinerario, o camino del seguimiento de Cristo emprendido con vistas a alcanzar la madurez en la fe « según la medida del don de Cristo » (Ef 4,4). Por ser cristocéntrica es bíblica, sacramental y mariana. Conduce al encuentro con Cristo en la Palabra y en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, fuente y culmen de toda vida cristiana. María, primera discípula del Señor, es modelo de la respuesta del hombre a Dios.
    • Sistemática: No improvisada, que sigue un programa que le permite alcanzar sus fines específicos.
    • Elemental: No pretende transformarse en investigación teológica o en exégesis científica.
    • Completa: No se detiene sólo en el kerigma. El Catecismo de la Iglesia Católica es un referente indispensable para asegurar este carácter de la catequesis.
    • Integral: Abierta a todas las esferas de la vida cristiana. Parte tanto, del anuncio del mensaje y lo aplica a la vida; como de problemas y situaciones humanas y los ilumina con la luz de la Palabra de Dios.
    • Gradual: La fe, impulsada por la gracia divina y cultivada por la acción de la Iglesia, experimenta un proceso de maduración y está al servicio de ese crecimiento. En ciertas  situaciones se deberá atender a la pre-evangelización, esto es, a la apertura al sentido religioso de la vida.
  • Dimensiones y tareas de la Catequesis

Las tareas de la catequesis corresponden a la educación de las diferentes dimensiones de la fe. Si la catequesis descuidara alguna de estas tareas, la fe cristiana no alcanzaría todo su crecimiento. Cada dimensión de la fe debe ser enraizada en la experiencia humana, sin que permanezca en la persona como un añadido o un aparte.

La fe pide ser:

    • Conocida: El que se ha encontrado con Cristo desea conocerlo lo más posible. Profundizar en el conocimiento de la fe ilumina y alimenta cristianamente la existencia humana y capacita también para dar razón de ella en el mundo. Este conocimiento se fundamenta en las Sagradas Escrituras,  en la Tradición y en el Magisterio de la Iglesia.
    • Celebrada: La comunión con Jesucristo conduce a celebrar su presencia salvífica en los sacramentos y, particularmente, en la Eucaristía. Fomentar una intensa vida sacramental en nuestros alumnos es una tarea prioritaria de la catequesis y el mejor camino para llevarlos a la comunión e intimidad con Jesucristo. Sin el encuentro personal con Cristo a través de los Sacramentos la catequesis se transformaría en una fórmula vacía.
    • Vivida: La conversión a Jesucristo implica caminar en su seguimiento. Participar en su Misterio Pascual nos invita a pasar del hombre viejo al hombre nuevo. Así la catequesis difunde toda su fuerza interpeladora presentando las consecuencias personales y sociales de las exigencias evangélicas. Fomentar el cultivo de la vida interior y de las virtudes en los alumnos bajo la acción del Espíritu Santo, los ayuda a vencer los obstáculos que se oponen al crecimiento de la vida de la gracia. El conocimiento de la vida y espiritualidad de los Santos, en especial de la Madre Paulina, se presentan como ejemplos vivos y actuales en el seguimiento radical de Cristo.
    • Hecha oración: Cuando la catequesis está penetrada por un clima de oración, el aprendizaje de la vida cristiana cobra toda su profundidad. Este clima se hace particularmente necesario cuando  los alumnos se enfrentan a los aspectos más exigentes del Evangelio y se sienten débiles, o cuando descubren —maravillados— la acción de Dios en sus vidas. Al cultivo de la práctica de la oración personal y comunitaria, litúrgica y privada deben dedicarse tiempos adecuados y suficientes.
    • Compartida: La vida cristiana en comunidad no se improvisa y hay que educarla con cuidado. Para este aprendizaje es necesario la práctica de las virtudes cristianas y algunas actitudes que la catequesis deberá fomentar: el espíritu de caridad, sencillez, alegría y humildad; la solicitud por los más pequeños; la atención preferente a los que se han alejado;  la corrección fraterna; la oración en común; el perdón mutuo. En la educación de este sentido comunitario, la catequesis cuidará también la dimensión ecuménica.
    • Anunciada: Se trata de capacitar a los discípulos de Jesucristo para estar presentes en la vida profesional, cultural y social impregnándola de los valores evangélicos. Es importante suscitar en el corazón de cada uno la específica vocación misionera y poner todos los medios para suscitar vocaciones sacerdotales y de especial consagración a Dios en las diferentes formas de Vida Religiosa y apostólica.
  • Pedagogía de la fe

 El diálogo que Dios mantiene amorosamente con cada persona se convierte en su inspiración y norma; de ese diálogo la catequesis es « eco » incansable, buscando constantemente el diálogo con las personas. La metodología de la catequesis tiene por objeto unitario la educación de la fe; se sirve de las ciencias pedagógicas y de la comunicación aplicadas a la catequesis. Un buen método de catequesis es garantía de fidelidad al contenido. Una sólida espiritualidad, y un testimonio transparente de vida cristiana en el catequista constituyen el alma de todo método; y sus cualidades humanas y cristianas son indispensables para garantizar el uso correcto de los textos y de otros instrumentos de trabajo. La relación personal del catequista con el catequizando debe nutrirse de delicada caridad, de incansable paciencia y de respeto máximo a la libertad y a la maduración de las personas.

El ejercicio de la memoria es un elemento constitutivo de la pedagogía de la fe. En particular, se han de considerar oportunamente como objeto de memoria las principales fórmulas de la fe. Es necesario, sin embargo, que tales fórmulas, propuestas como síntesis después de una previa explicación, sean fieles al mensaje cristiano y  sean interiorizadas y entendidas progresivamente en su profundidad, para que sean fuente de vida cristiana personal y comunitaria.

La catequesis, en armonía con todo el proceso educativo, anima a los alumnos a responder con generosidad al llamado de Dios a la Santidad.

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